Cuando uno es pequeño, el sexo es algo que se intuye pero no se sabe qué es. Parece que tiene algo que ver con cómo llegás al mundo. Es vergonzoso preguntar directamente a los adultos. Tus amigos del jardín y de la primaria saben menos que vos. Se vuelve necesario, entonces, buscar otras fuentes de información.
En mi caso, recurrí a los libros y revistas de los adultos. La primera vez que vi erotismo impreso fue de la mano de Altuna, en una Humor Sex que mis viejos guardaban en el placard. (Nota mental: cuando tenga hijos, recordaré que tienen mucho tiempo libre para hurgar en los escondites de la casa)
Pero no se trata de Altuna lo que les quiero contar. A fines de los `80, en la casa de mis abuelos, encontré una publicación que se llamaba "Sexualidad hoy". El "hoy" correspondía al año 1975. Pero igual me sirvió. Allí vi por primera vez una palabra que me causó una profunda impresión: masturbación.
Me perturbó por dos motivos. Primero, porque no tenía la información completa para comprender el fenómeno. "La mujer frota su mano contra su clítoris". Yo me tocaba, como cualquier criatura de seis años, pero no tenía ni la menor idea de qué diablos era un clítoris. Me pareció, lo recuerdo con claridad, que masturbarse tenía que ver con eso que hacía yo cuando mis viejos no me veían. Pero era insólito. Pensé que esa palabra horrenda no podía ser eso. Me llevó muchos años confirmar -y asumir- que masturbar era el acto de darse un poco de placer a uno mismo. O a otro.
Pasaron más de veinte años y sigo sosteniendo lo mismo. La palabra masturbación, el verbo y todas sus conjugaciones necesitan un reemplazo urgente. Es una palabra FEA. Fe-a. Fea como golpearse el dedo chiquito del pie contra la cama. ¡Feísima! Incluso, si la dividimos, nos queda que mas-turbarse es como que uno se "turba más". ¿Quién inventó esta palabra espantosa, que ninguna relación guarda con su referente? Seguro que fue alguien que pensaba que masturbarse era malo.
La consecuencia es que en lugar de usar la palabra masturbación, la gente dice "hacerse una paja" "tocarse" y cosas por el estilo. OK, hay millones de sinónimos /eufemismos populares para aquello relacionado con el sexo. Pero si bien uno puede decir palabrotas como "pija" o palabritas como "pito", a nadie le da vergüenza decir "pene". En cambio, la masturbación quedó reservada a los manuales de sexología. Nadie quiere usar esa palabra porque es incómoda y malsonante. Me costó un montón ponerla en el título del post!
Yo digo que le busquemos un reemplazo, y acabemos pronto con esta injusticia. Escucho opiniones.