5.17.2011

El Vargas Llosa Affaire

En concreto:

-Un importante escritor resulta ser medio derechoso y criticón;

-Algunos dicen que no da para que venga a la Feria del Libro;

-Otros dicen que lo que los primeros dicen es tan derechoso y criticón como lo que ellos mismos critican (trabalenguas)

-El escritor viene, habla, Algunos se indignan y Otros aplauden, después Todos nos olvidamos del tema;

-Vuelvo a leer La ciudad y los perros, La tía Julia y el escribidor, Pantaleón y las visitadoras.

Moraleja: las palabras vuelan, los libros quedan. Me importa un corno lo que diga Vargas Llosa, mientras me siga gustando cómo escribe.

Es la misma lógica que siguen los fans de Maradona, de Charly, hasta de Tinelli si querés. Pero más culturosa, vio. 

10 comentarios:

Alicia Seminara dijo...

Mire, no es por hacerme la culturosa yo tampoco, pero generalmente la gente que tiene esos conflictos con lo que escribe el escritor y sus ideas políticas... no han leído a ese escritor o no tienen experiencia con leer libros!

Fíjese si no, el caso de Borges. Detestado por (estoy segura) quienes nunca tocaron un libro suyo.

La persona acostumbrada a leer está más allá de las ideas políticas o morales del autor. Disfruta de la palabra escrita, no necesita "idolizar" al autor basándose en lo que piensa.

Alicia Seminara dijo...

En lo que piensa el autor, quise decir.

Natalia Alabel dijo...

Y sí, y es un poco lo que nos pasa a los que no nos interesa el fútbol. Maradona nos da vergüenza...pero al que le gusta el fútbol, el que lo vive y lo siente, le perdona todo.

Occam dijo...

De ese affaire rescaté días atrás una muy buena reflexión de Silvio Maresca, en este post: http://corraldelobos.blogspot.com/2011/05/instrumento.html

De Vargas Llosa, al que considero tan genial escritor como mal pensador y peor opinador, también recomiendo su último libro, "El sueño del celta" (además claro, de los que usted citó y del imprescindible "Conversación en la catedral").
Y no sólo recuerdo sus libros. También tengo bien presente a Angie Cepeda en la película de Pantaleón :-P

Un cordial saludo.

Yamil dijo...

Respecto a Maradona, y parafraseándote: las palabras vuelan, los grandes partidos quedan. Me importa un corno lo cuestionable de su ser. Y es verdad. Quien no disfrutó de las maravillosas aventuras de Alicia…sin importar los controversiales gustos de Lewis Carroll y las fotografías de sus “amiguitas”. Sus obras hablarán y perdurarán mejor que ellos mismos.

Pipistrela dijo...

Hay que saber quedarse con lo bueno!!

Besos!

Pipistrela.

Viejex dijo...

Yo lei muy poco de Vargas Llosa, y también soy de los que no le importa mucho lo que dice y opina, pero me parece que Alicia se equivoca en asumir que sabe que "La persona acostumbrada a leer está más allá de las ideas políticas o morales del autor".

Digamos mejor que algunas personas pueden leer las obras más allá de las ideas políticas o morales del autor, y otras no. Ni una ni otra son mejores formas de encarar una lectura o de opinar sobre una persona. Solamente son distintos enfoques.

Si asumimos como cierta la generalización de que el que acostumbra leer tiene una visión distinta del que no esta acostumbrado, estamos a un tris de inferir que quienes critican a Vargas Llosas son solamente gente que no lee y hasta emitir un juicio de valor sobre eso.

Natalia Alabel dijo...

Es que me parece que el comentario de Alicia va más por el lado del amor a la lectura...te importa mucho más eso que cualquier otra cosa.

Viejex dijo...

A mi también me parece que la intención de Alicia nva por ahí, sólo quería llamar la atención sobre la otra lectura posible de lo escrito.

José A. García dijo...

Por la portada de la edición de las visitadoras que publicaste en esta entrada hubo un juicio de por medio, porque el hijo de una de las mujeres que aparecen en las fotos dijo que la habían tomado sin pedir permiso y usado la imagen de su madre como si fuera una de las prostitutas de las que habla la novela...

La foto creo recordar que estaba expuesta en un bar o restoran del padre del esposo de ésta mujer...

Cosas de la vida, hasta dónde la literatura y el lucro llegan...

Saludos

J.