4.28.2011

Lectura para el bus

Por culpa del paro de controladores aéreos me tuve que comprar una Cosmopolitan.
En serio, tenían vuelo disponible ¡para dos días más tarde! Como no podía esperar tanto, me volví desde Neuquén hasta Buenos Aires en micro. 17 HORAS DE VIAJE.

Así que mi lectura consistió en lo siguiente:

Revista Cosmopolitan Abril 2011


-Costo: $14
-Cantidad de muestras gratis: 4 (Impulse, L'oreal, Lactacyd, Hinds)
-Frase destacada: en la nota "Sexo Manos Libres", se incluye el siguiente consejo hot: Ella puede rodear el miembro con su axila. (WTF!!??)

Ampliación del campo de batalla


-Costo: $58
-Cantidad de muestras gratis: 3 (Cinismo, Depresión y Pedantería)
-Frase destacada: "A lo mejor resulta, simpático amigo lector, que eres una mujer. No te preocupes, son cosas que pasan"

Borges Jorge Luis (Colección Clarín)


-Costo: $9,90 
-Cantidad de cuentos ya leídos: 8 de 17
-Frase destacada: "...sólo eran falsas las circunstancias, la hora, y uno o dos nombres propios." (Habrá miles de frases mejores, pero el final de este cuento siempre me gustó)

4.15.2011

Libros que circulan

El lunes me quedé a dormir en lo de Bea. 

-Nos mandaron dos cajas de libros para la biblioteca de la escuela. ¡Y qué libros! Todos clásicos, una selección buenísima. No lo puedo creer. 

Bea, mi vieja, es maestra en una escuela del estado, así que no está acostumbrada a estas dádivas del Ministerio de Educación. 

-En realidad no se puede, pero saqué un libro para vos. Después hay que devolverlo - me dijo, emocionada por su acto criminal. 

Me entregó una edición nueva de Guerra del tiempo y otros relatos, de Alejo Carpentier. Quedé encantada con su buen tino. Me gusta Carpentier: es uno de esos tipos que te hacen agradecer el tener el español como lengua materna.
Después me di cuenta de que no sabía cómo ella sabía que a mí me gustaba Carpentier. Que yo supiera, jamás habíamos charlado sobre este autor. 

Al otro día me llamó Santiago, mi viejo, y le conté lo del libro. Casi siempre conversamos sobre lo que estamos leyendo. 

-Ah, pero ese es un hijo de la gran puta -me dijo. ¡Cómo escribe! Cada palabra es maravillosa. ¿Habías leído algo de él?

-Sí, El reino de este mundo y otro más que no me acuerdo el nombre, pero era fabuloso.

Más tarde recordé que ese libro que había leído había pertenecido a Santiago. Yo misma se lo había regalado cuando tenía seis años, y él se lo dejó en la casa de su madre, mi abuela, cuando se fue de Argentina. 
Y mucho más tarde recordé que, en realidad, se lo había regalado Bea para algún cumpleaños, y me ayudó a escribirle una dedicatoria en la primera hoja. Esto fue en el siglo pasado, cuando todavía estaban casados y vivíamos todos bajo el mismo techo.
Casi dos décadas después recuperé El reino de este mundo y nunca lo devolví, ni pienso hacerlo. 

Lo curioso es que, cuando me fui a vivir sola, yo también dejé ese libro de Carpentier en la casa de mi propia madre. 

4.05.2011