5.10.2010

La ladrona




Cuando era un poco más pobre que ahora, robaba libros. Sin demasiado pudor ni recato; me sentía en el derecho de tener todo libro que me gustara, aunque no lo pudiera comprar. Más adelante me asocié a la biblioteca del barrio y por escasos cinco pesos mensuales me llevé cuanta novela pude. Fue una gran época. Pero cada vez que tenía que devolver un libro maravilloso, me sangraba algo adentro. La única solución a la angustia era alquilar otro libro de inmediato. Llegué a ir tan seguido que la bibliotecaria, una anciana obesa y amable, recordaba mi número de carnet de memoria y me reservaba novelas que imaginaba que me podían gustar.

Luego empecé a ganar más dinero, me mudé y dejé de ir a la biblioteca.

Hoy recuerdo cada uno de esos libros devueltos con pesar. En mi imaginación, regreso a los anaqueles y me robo todos los ejemplares fascinantes, únicos, míos.

22 comentarios:

Mike P dijo...

ya me estoy comunicando con la municipalidad de 3 de Febrero para comunicarles la situación, ahora se va a poder cerrar el expediente sobre el robo de libros, y va a caer todo el peso de la ley sobre Ud.

ud se lo buscó (?)

me encantaría ser tan ávido de la lectura, pero claramente no somos tan compatibles...es un escarceo espontaneo sin dudas, de a temporadas diría yo

Petardo Contreras dijo...

Ahhh por gente como vos a mi me faltan la mitad de mis libros!!!
jajaj
Muy lindo lo que escribiste, de verdad.
Saludos

Alicia Seminara dijo...

Te comprendo totalmente porque me pasa desde chica (especialmente con las novelas) que al libro lo siento muy mío y es por eso que tu relato me hizo acordar a cómo me sentía yo cuando sacaba libros de la biblioteca y los llevaba a casa.

Luego verlos de vuelta en las estanterías, era como ver algo de mí allí.

Por eso es que desde que puedo, compro los libros y me los quedo Y NO LOS PRESTO! Son míos, mis hijitos.

Natalia Alabel dijo...

MikeP: ahora lamento haberle dado tantos datos de mi persona!! No se podrá arreglar con una fianza?
Petardo: sí, es por gente como yo. Pido perdón. Pero es inevitable.
Alicia: es tal cual, verlos de vuelta en la estantería es feo. Pero yo sí presto libros, de hecho he perdido bellos libros por dárselos a gente como yo...pero supongo que todo lo que va vuelve. Además me gusta prestar libros a quienes no son muy habitués de la lectura. Siempre los termino cooptando a nuestro bando (?)

Sil dijo...

¡Qué linda foto! :baba:

Nunca robé un libro, pero un par de veces "me olvidé" de devolverlos, hasta que la bibliotecaria me los reclamaba.

fians4k dijo...

Yo creo que me robé un libro de poesías o algo así. No me acuerdo, la verdad que era bastante chico.

Mike P dijo...

como es su primera ofensa...vamos a dejarlo en una advertencia y una pequeña multa, espere instrucciones

Thotila dijo...

Loco, a alguien mas le tira error Blogger cada vez que ponen un comentario? ya estoy podrido!.

Habia dicho y repito (acotando): No presto libros, los reglao. Pero no el mio, compro otro igual y lo doy en algun cumpleaños o algo. Igual no tengo demasiados lectores en mi circulo.
Hay gente que los presta sin que se los pidan, pero de aca a que uno se hace tiempo a leerlo y lo termina, pasan como 3 meses y se olvida del prestamo.
Tuve que vender libros mios en otras epocas (eramos tan pobres) y me daba mucho dolor. A lo mejor era por que son objetos en los que uno invierte cierta cantidad de tiempo. Rara vez releo un libro, exepto por "100 años de soledad" y "La inmortalidad". El primero lo lei como 14 veces, el segudno voy por la 3ra.

Saludos

Mariela Torres dijo...

Yo también sufro pérdidas por gente como vos, y recuerdo los libros perdidos y me lamento como si me hubieran robado a uno de mis hijos. Pero una cosa sí no hago: los libros de mi carrera, griegos, latinos, españoles, franceses, italianos, alemanes, ingleses, de toda América y argentinos, que son mi material de estudio no los presto, así que Cien años de soledad, no, no y no, porque está en una materia. Por eso sí presté El amor en los tiempos de cólera y no me lo devolvieron más, ayyyy.

Besos.

Anita dijo...

Cuál es tu favorito de los robados??

Son tesoros, además los escribo, subrayo y junto papeles con anotaciones en cada uno. Cuando me prestan alguno me contengo y no lo saco de casa... porque al llevarlos en la cartera para todos lados, se doblan las esquinas de las hojas.

Anónimo dijo...

Recuerdo, con afecto y nostalgia, las librerias de calle Corrientes, abiertas las 24hs. hacer tiempo en la madrugada hasta que comenzara a pasar otra vez el subte y sobre todo comprar un libro, pero ademas casi obligadamente robarse otro, llegar a el FORO o LA PAZ y mostrar con orgullo el trofeo. Ahh recuerdo a mi amigo EL NEGRITO, era de llevarse "prestados" 2 o 3 libros por cada uno comprado.

Lord Khyron dijo...

Yo trabajé en una biblioteca pública, supongo que para vos hubiera sido un paraiso trabajar ahí no?

Igual la mayoría eran libros técnicos y teóricos muuuy aburridos. (por lo menos para mí, obviamente)

kika dijo...

yo presto también, pero me fastidia sobremanera leer libros que no son míos porque no los puedo subrayar, así no tiene gracia!
la biblioteca de la foto: un placer. :)
saludos alabelícicus

Ernesto dijo...

Yo los devolvia :) haha y eso que me encanta leer!

Milenius dijo...

Natalia: ¡hola! Es un placer leerte. Te descubrí por medio de alguien que entró a mi blog, y dando vueltas, aquí estoy.
¿Quién no ha robado un libro alguna vez? Mientras que uno no se convierta en un chorro serial (o sea, ladrón de colecciones o de novelas ídem), todo bien, según a quién, obvio...
(una tiene un justiciero en el alma, o una especie de Robin Hood).
Saludos.

Bruno dijo...

alabelear?
nunca lo hice creo, pero aquí vamos.

yo también "me olvidaba de devolverlos"
y cuando me prestan uno y lo devolví me lo compro para tenerlo, aunque sepa que no lo vaya a volver a leer.
ultimamente andan escaseando los ratos libres para leer lo que uno quiere.
por otro lado, Libreta cumple un año y estás invitadísima colega.
beso.

Rocpi dijo...

Los dos peores pecados son prestar los libros y devolverlos.

Zeithgeist dijo...

Je, yo hacia lo mismo.
Ahora sufro cargo de conciencia, asi q tengo q ir a la biblioteca del pueblo a dejarles toooda una bolsa de esos libros q no formaran parte de mi biblioteca jamas, pero al menos me lavan la mancha en el honor.
XD

Natalia Alabel dijo...

Sil: la foto es preciosa. Googleala.

Fians4k: la poesía se roba o se presta. No se compra.

Mike P:

Thot: tuviste que vender libros para comer? Eso sí que es dolor. Si tuviera que vender mis libros se me moriría algo adentro.

Marie: ojo que yo regalo libros, y presto también.

Anita: Un tomo de las obras completas de Herman Hesse, que le robé a una tía que no vi más. Mi libro de La isla del tesoro también es robado (muy apropiado, por cierto)

Anónimo: me pregunto si los libreros de Corrientes lo saben. Yo calculo que sí y que sabiamente dejan pasar a los ladrones. Es parte de la mística.

Lord: me hubiera encantado! el paraíso mismo.

Kika: nunca fui de subrayar libros, aunque sé que es práctica común.

Ernesto: bien hecho, gracias a personas como usted el mundo aún es un lugar habitable.

Milenius: sabés que me hiciste acordar a algo. Creo que sé porqué empecé mi actividad delictiva...les contaré próximamente.

Bruno: pero qué bien alabelea usted!

Rocpi: rece tres Odas a la Cuchara y una Conversación en la Catedral. Amén.

Zeithgeist: yo soy profe en la facu y aliento a los jóvenes a leer. Eso me absuelve?

Anónimo dijo...

Alabel: la poesia, se presta o se roba, pero ademas, se regala. Decime, si no es hermoso regalarle a la mujer que uno desea, por ejemplo "Veinte poemas de amor y una cancion desesperada"

El griego puteador dijo...

Seee, es hermoso si la mina tiene 12 años y vos tenes 13 JAJAJAJAJA.
"me gusta cuando callas, porque estas como ausente..." Ese libro habla mucho de la persona que lo regala, dice: "Quiero aparentar ser un tipo sensible y culto para hacerle el entre y darle el guadañazo".

somebody dijo...

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