-Me surge un deseo incontrolable de ponerme a escribir;
-Siento que es al pedo escribir porque ya alguien lo hizo demasiado bien.
La inspiración y el desánimo, inexplicablemente juntos y al mismo tiempo.
Estúpido Steinbeck.
El castellano se está quedando viejo.
Las relaciones avanzan de la mano de la tecnología, y nuestro idioma no hace nada al respecto. Es culpa nuestra.
Hoy mantenemos relaciones de amistad vía internet. Habrá quien diga que eso no es amistad, que es camaradería u otra cosa, y puede que tengan razón. Pero en verdad no hallo el término adecuado para esa gente con quien chateo a menudo, comparto momentos de diversión, confidencias, ayudas varias. Gente que se preocupa por mí, y yo me preocupo por ellos. Y no podemos usar la palabra conocido porque en la mayoría de los casos, no nos conocemos en persona. Tampoco camaradas, es muy bolchevique.
El inglés solía tener un lindo vocablo para las amistades por correspondencia: penfriend (donde pen: lapicera, pluma). Con la llamada Web 2.0, difícilmente se siga manteniendo una relación de amistad por carta de papel. ¿Qué término usarán ahora? ¿Y qué término podemos usar nosotros, los que hablamos castellano? Amigo-lápiz, además de ser horrible, es inadecuado. Pero amigo-tecla es mil veces peor. E-amigo es espantoso, webfriend suena tonto, amiblogger parece una tribu urbana, unachicaqueconocíporinternet es largo y engorroso.
A los indeseables les pusimos nombre enseguida: trolls. Adoptamos el término en inglés porque es gráfico y fácil de pronunciar. Pero no hemos nombrado a aquellos que no son los amigos de la infancia, ni conocidos, ni compañeros, ni camaradas, son-somos algo nuevo.
Se escuchan propuestas.