El alemán, a diferencia del portugués y del francés, no impacta por su belleza en una primera instancia. Hay que escucharlo muchas veces para tomarle el pulso, acostumbrarse a su cadencia y poder apreciarlo verdaderamente.
A mí me gusta mucho.
Generalmente se dice que el alemán es "para dar órdenes", porque suena duro y poco flexible. Yo creo que eso es una verdad a medias. La cuestión es otra. El quid del alemán es que se puede decir cualquier verdura y hacer que parezca una verdad profunda e inapelable.
Vayamos a los ya clásicos ejemplos de esta sección.
Imaginemos que un alemán nos interpela del siguiente modo: "Kann ich Inhen ein paar Fragen stellen?" Yo como mínimo creería que me está hablando de la relación entre el imperativo categórico kantiano y la revolución industrial, pero no, sólo nos está consultando amablemente si puede hacernos un par de preguntas.
Luego, el mismo alemán se despide de nosotros con un amenazador "Geben Sie Acht". Aunque simplemente nos dijo "cuídese".
Sincerémonos: el comunismo no hubiese llegado a ninguna parte si El Capital hubiese sido escrito en español, checo o japonés. ¡Imagínese el lector! Cuba sería una islita más en el mapa, Mafalda no podría hablar sobre la China comunista y el cine soviético sería un asco.
Sin alemán, la filosofía y la ciencia estarían estancadas en la edad media, a la literatura le faltaría sal y no tomaríamos cerveza ni comeríamos salchichas. Trágico.
Una amiga mía que habla este idioma me contagió la costumbre de agradecer en alemán. "Danke" significa "Gracias". Se pronuncia igual a como se escribe. Me gusta; gracias es linda, pero me suena a gracioso. Danke es más firme, y de alguna forma, expresa la gratitud de manera...eficiente, por decirlo de algún modo.
Auf Wiedersehen!
A mí me gusta mucho.
Generalmente se dice que el alemán es "para dar órdenes", porque suena duro y poco flexible. Yo creo que eso es una verdad a medias. La cuestión es otra. El quid del alemán es que se puede decir cualquier verdura y hacer que parezca una verdad profunda e inapelable.
Vayamos a los ya clásicos ejemplos de esta sección.
Imaginemos que un alemán nos interpela del siguiente modo: "Kann ich Inhen ein paar Fragen stellen?" Yo como mínimo creería que me está hablando de la relación entre el imperativo categórico kantiano y la revolución industrial, pero no, sólo nos está consultando amablemente si puede hacernos un par de preguntas.
Luego, el mismo alemán se despide de nosotros con un amenazador "Geben Sie Acht". Aunque simplemente nos dijo "cuídese".
Sincerémonos: el comunismo no hubiese llegado a ninguna parte si El Capital hubiese sido escrito en español, checo o japonés. ¡Imagínese el lector! Cuba sería una islita más en el mapa, Mafalda no podría hablar sobre la China comunista y el cine soviético sería un asco.
Sin alemán, la filosofía y la ciencia estarían estancadas en la edad media, a la literatura le faltaría sal y no tomaríamos cerveza ni comeríamos salchichas. Trágico.
Una amiga mía que habla este idioma me contagió la costumbre de agradecer en alemán. "Danke" significa "Gracias". Se pronuncia igual a como se escribe. Me gusta; gracias es linda, pero me suena a gracioso. Danke es más firme, y de alguna forma, expresa la gratitud de manera...eficiente, por decirlo de algún modo.
Auf Wiedersehen!