5.29.2009

Internacional: alemán

El alemán, a diferencia del portugués y del francés, no impacta por su belleza en una primera instancia. Hay que escucharlo muchas veces para tomarle el pulso, acostumbrarse a su cadencia y poder apreciarlo verdaderamente.
A mí me gusta mucho.
Generalmente se dice que el alemán es "para dar órdenes", porque suena duro y poco flexible. Yo creo que eso es una verdad a medias. La cuestión es otra. El quid del alemán es que se puede decir cualquier verdura y hacer que parezca una verdad profunda e inapelable.
Vayamos a los ya clásicos ejemplos de esta sección.
Imaginemos que un alemán nos interpela del siguiente modo: "Kann ich Inhen ein paar Fragen stellen?" Yo como mínimo creería que me está hablando de la relación entre el imperativo categórico kantiano y la revolución industrial, pero no, sólo nos está consultando amablemente si puede hacernos un par de preguntas.
Luego, el mismo alemán se despide de nosotros con un amenazador "Geben Sie Acht". Aunque simplemente nos dijo "cuídese".
Sincerémonos: el comunismo no hubiese llegado a ninguna parte si El Capital hubiese sido escrito en español, checo o japonés. ¡Imagínese el lector! Cuba sería una islita más en el mapa, Mafalda no podría hablar sobre la China comunista y el cine soviético sería un asco.
Sin alemán, la filosofía y la ciencia estarían estancadas en la edad media, a la literatura le faltaría sal y no tomaríamos cerveza ni comeríamos salchichas. Trágico.

Una amiga mía que habla este idioma me contagió la costumbre de agradecer en alemán. "Danke" significa "Gracias". Se pronuncia igual a como se escribe. Me gusta; gracias es linda, pero me suena a gracioso. Danke es más firme, y de alguna forma, expresa la gratitud de manera...eficiente, por decirlo de algún modo.

Auf Wiedersehen!

5.21.2009

Internacional: ayuda para traducción!

Querida troupe de Alabelicius,

hace un par de años, con un grupo de gente de la facultad hicimos un cortometraje titulado "Luciérnaga curiosa". Se trata de una historia de amor "tanguera" enmarcada en el accidente del tranvía que cayó al Riachuelo, allá por los años 30.
En este momento, el director recibió la oferta de hacerlo circular por un festival de cine con temática tanguera en Europa. Estamos traduciendo los subtítulos a varios idiomas: ya tenemos portugués, italiano e inglés. Estamos buscando traductores voluntarios para Alemán y Francés.
Acá es donde viene el mangazo: ¿alguien podría hacernos el favor de traducir las placas y diálogos en esos idiomas? El corto dura menos de ocho minutos, es muy breve (y tampoco se habla demasiado). Tenemos todo transcripto en un word, listo para traducir.
Los voluntarios pueden escribir a alabelicius@gmail.com, les enviaré toda la data necesaria.

Desde ya les agradezco la buena voluntad y pido disculpas por aprovecharme del público, al que sé políglota, original y malhablado.

Cariños y gracias!

Update: Spectatrice y Eric G. ya tradujeron al francés y al alemán respectivamente, en tiempo récord. ¡¡Nuestro mayor agradecimiento para ambos!!

(pero qué nivel tiene este blog! acá hablamos desde klingon hasta rosarigasino.)

5.11.2009

Interrumpimos la emisión de Alabelicius Internacional para hacer un llamado a la solidaridad.

Cuando empecé a tomar apuntes en la facultad, mi mamá me enseñó un viejo código de taquigrafía: el símbolo º. Ese circulito representa el sonido sión y cion, sin distinguir la letra. Gané rapidez en la toma de apuntes: atomizaº, coaliº, perfeº, extenº. Pero perdí el sentido de la ortografía. Es una vergüenza, pero nunca sé si se escribe decisión o desición, precisión o presición. El corrector automático del procesador de texto tampoco ayuda.
Nunca pude memorizar las reglas ortográficas. ¿Alguien me regalaría una regla mnemotécnica para acordarme de cuándo van S y C en estos casos? Desde ya, muchas gracias.

5.04.2009

Internacional (I): el francés

En la entrada anterior dijimos que la hermosura del portugués radica en su musicalidad, pero que a su vez es inútil para comunicar cosas serias. El francés es también un idioma bello, pero su belleza es de distinto tenor. No es alegre sino que posee una elegancia tan solemne, que parece soberbia.

Un simple ejemplo despejará toda duda: On ne fait pas d' omelette sans casser des ouefs. (No se puede hacer un omelette sin romper huevos.) ¿Sienten la elegancia de la oración? Hasta para hablar de romper huevos los francoparlantes suenan orgullosos y distinguidos.
Las películas de la Nouvelle Vague en general, funcionan principalmente por este motivo y por ningún otro. Y son grandiosas para hablar de temas que requieren la máxima seriedad. Vean sino Hiroshima mon amour.
Truffaut hizo un mediometraje, Les Mistons, que intenta mirar con ternura la infancia perdida. Las situaciones relatadas son pícaras y divertidas, pero no alegran al espectador.
¿Qué sucede entonces cuando los franceses intentan hacer audiovisuales para niños? Les salen cosas como Babar, Cocomiel o Kirikou et la sorciere. Que serán muy bonitos (o no, según el gusto de cada quien) pero no pueden evitar un dejo de nostalgia y tristeza. Siempre mirando hacia un pasado, a tierras lejanas, a mundos que ya no existen.

Cuando tenía catorce o quince años, una profesora nos pasó un documental muy fuerte. No recuerdo otra ocasión en la que el curso entero estuviera en silencio. A modo de cierre, les dejo el link de Nuit et Brouillard, de Alan Resnais.
Au revoir.