10.31.2008

Las aventuras de Wendy y Merval

-Dani, dormite.

-No.

-Daniela, dejá el oso y dormite.

-No tengo sueño.

-¡Bostezaste toda la cena!

-Mentira. ¡Mentiroso!

-Tu padre no es ningún mentiroso y vos tenés que dormirte.

-Sí, sos un mentiroso.

Daniela tiene cuatro años y un gusto precoz por las discusiones. Luis tiene cuarenta y las discusiones no le gustan nada. Sobre todo las que tiene con su mujer. Se deja derrotar fácilmente y se sienta al borde de la cama de su hija.

-Sos un mentiroso, sos un mentiroso.

Luis detecta ecos de reclamos maternos. Daniela saborea el cantito sin saber qué es saborear una frase, pero Luis intuye que el pequeño monstruo espera la contra, y así evitar el momento de dormirse. Se asombra de la inteligencia de los críos y se pregunta porqué uno se estupidiza de adulto.

-¿porqué el glucotrin no es obligatorio como la triple viral?

El suspiro en voz alta alarma a la nena, que ha recibido la vacuna el día anterior.

-¿qué es glucolin?

-El Glucotrin se lo dan a los bebés para que se duerman. Y el glucolin es la sustancia de la cual están hechos los duendes.

Luis mira a su hija esperando que acepte el desafío. No tenía ganas de contar un cuento, pero dada la obstinación de la nena en no dormirse, decide recurrir a una estratagema probada y reconocidamente eficiente.

Daniela se aferra al oso de peluche.

-No hay duendes…

El reclamo huele cansino y Luis siente una victoria cercana.

-Sí hay, Daniela, ¿por qué pensás que mamá siempre pierde los anteojos? Se lo sacan los duendes.

-¿puedo tener un duende?

Luis sonríe y recuerda aquello de morder el anzuelo.

-Bueno, había una vez alguien que tuvo uno. Era una nena muy linda que se llamaba Dan…

-¡Wendy!

-Wendy es la de Peter Pan…

-¡¡No!! La nena que tenía el duende se llamaba Wendy. ¿Cómo se llamaba el duende?

En segundos Luis descarta las opciones básicas: Duendecín, Florecita, variantes de Shrek y las siete versiones de Blancanieves. Recuerda el suplemento económico del diario.

-El duende se llamaba Merval.


Sorprendentemente Wendy tenía sólo cuatro años y se parecía a Daniela. Vivía en un lugar con el nombre, ridículo a oídos de Luis, de “Ciudad del Jardín”. Wendy no iba al jardín de infantes y pasaba todo el día jugando con un ejército de osos de peluche. Los osos obedecían las órdenes de Wendy y la cuidaban, porque Wendy no tenía papás (en este punto Luis se estremece ante las directivas de su hija). Un día, apareció en la casa rodante de Wendy un duende. Con un sospechoso acento cordobés, el duende, que se llamaba Merval, le pidió a Wendy un vaso de agua. Ella lo hizo pasar y le dio un vaso de agua. El duende pidió otro, Wendy se lo dio. Y pidió otro, y otro, hasta que se tomó cien vasos de agua. Wendy le preguntó porqué tenía tanta sed, y Merval le contestó que era porque le faltaba glucolin. Un globo malvado llamado Garra se lo había robado, para inflarse, inflarse, inflarse hasta el cielo. Entonces Wendy le propuso ir a reventar el globo y recuperar el glucolin del duende para que no tuviera más sed.


Daniela bosteza y pregunta con los ojos cerrados.

-¿dónde está el globo malo?

-eemh, eso lo tienen que investigar. No saben.

-sí que saben.

Luis se pregunta cómo puede cuestionar aun estando dormida y concluye que se parece a la madre.

-bueno, lo saben, pero queda muy lejos…en la Patagonia, queda. Tienen que atravesar desiertos, y nieve, y montar ovejas y abejas.

El oso de peluche, abandonado por el fuerte abrazo, cae al piso. Luis lo levanta y lo acomoda cerca de la nena dormida, aliviado ante la batalla ganada. Sabe que mañana habrá una igual, y espera que a su hija no se le ocurra pedir un serial por entregas.

23 comentarios:

mariana dijo...

me perdi..
pero el glucolin no se le da a los niños para dormir...es que al ser dulce los niños lo saborean por un rato y se callan...nada mas que eso..

WaitMan dijo...

Me encantó la historia. Muy sensible. Muy real. Mezclando problemas de pareja con la perversa inocencia de los chicos.


La tendré en cuenta para ayudar a dormir a mis hijos, que más que glucolín, necesitan cloroformo.

saludos.

El gato vagabundo dijo...

Aca ese Merval hace estragos. Duende turro, siempre me afana los salames y me toma la seven-up con limon.

Supongo (y se que tengo razon) de donde viene la inspiracion de algunas cosas de aca. Pero jamas lo dire. Son secretos profesionales inviolables.

Me encanto el cuento. Sobre todo la imagen del osito cayendo. Cada vez que cae el peluche uno siente cierta satisfaccion y tranquilidad, incomparable. Uno se siente util. Uno se siente feliz.

Gracias por recordarmelo.

Eric dijo...

Me encantó la historia. Más todavía, que se llame Merval. El duende guacho ese anda jodiendo a todo el mundo, ultimamente.

xavier dijo...

Muy lindo! Tienes una imaginación envidiable.

guswagen dijo...

Felicitaciones Natalia! Me gustó

guswagen dijo...

tengo uno post muy parecido que estoy guardando para cuando suba mi blog. tuve la mala idea de querer cantarle (guitarra incluída) a mi hijo. resultado tristísimo

Boludearte dijo...

Buenisima historia! Quiero otra!! y la leo antes de dormirme =)

La sed de Merval me llama la atención... glucolín entonces es la sustancia que permite que el dólar no se vaya a la mierda... por eso se llama liquidez! está hecho de agua!!!!

... me fui a la mierda...

distraida* dijo...

Me siento identificada con waitman. Me imaginaba la situación, la paciencia de Luis, la frescura de Daniela. Hasta quise darles un beso de buenas noches, y otro a la autora de esta belleza.

El inconsistente dijo...

Hermosa la historia.

Lograste que lea el post completo, algo que no me pasa con muchos blogs, porque me aburro muy rápido de todo, y de los blogs también

Natalia Alabel dijo...

*Mariana, justamente. Lo usan en las nurseries para calmar a los bebes.
*Waitman, me causó mucha gracia tu comentario! Cloroformo! Conozco más de un pibe que lo necesitaría, je.
*Gato, qué bueno te haya gustado.
*Eric, viste, es un jodido.
*Xavier, muchas gracias. El psiquiatra del Borda me dijo lo mismo.
*Gustavo! es la 1era vez que pasás por acá? Yo tengo a La Peleadora medio abandonada, estoy con poco tiempo y sin internet en mi máquina.
*Vero, te fuiste a la mierda, sí, pero nadie puede negar que te sobra imaginación.
*Distraída, beso para vos también. gracias.
*Chacho, he de inferir que no has leído mis posts anteriores? Jajaja!

H.- dijo...

Genial! me hace recordar algunos viejos posts...
Pero fue hace mucho.
Es increíble ese poquito de magia que tiene la vida cotidiana. Cómo nos hace la vida más pasable.
Un beso grande.

J A S dijo...

muy lindo post, saludos

Guswagen dijo...

Natalia: sí. Te dejé un comment también en el que empezaste "Estoy bloqueada". Dejá la vagancia y excusas de mal alumno. Posteá una vez por semana. Mínimo. Un abrazo

El inconsistente dijo...

Algunos posts sí los terminé de leer, otros quedaron por la mitad

Es que tengo un problema de focalización y me aburro fácil. Me pasa desde chiquito, y con las novias también...

Siempre ando buscando "algo más"

Anónimo dijo...

porca putana, quiero los derechos de autor, besos, genial y duro, verdadero y de una frescura absoluta

Monotributo dijo...

Natalia, tu piel se eriza, tu sexo se humedece,tus pezones se endurecen y tu no entiendes porque ocurre esto. Pues muy simple mimosona: tu cuerpo sabe antes que tu razón que ha retornado el Adonis de Plutón. Entra a mi blog (al único blog digno de ser considerado como tal) y serás trasportada al lugar donde se cumplirán tus deseos insatisfechos.

Paula Dananfer dijo...

Me gustó mucho el cuento. Creo que tiene varias capas, está poblada de pequeñas historias que se intercruzan y superponen, como en la vida misma.

Zeithgeist dijo...

ahhhhhhh los niños... No evolucionó lo suficiente la tecnologia como para hacerlos salir de repollos y ser educados por Capussoto o algo asi??

Naimad dijo...

A mi hija mayor, cuando tenía 2 años aprox, cuando no quería comer la asustaba con Gostanián y cuando no quería apoliyar le sugería que Barionuevo estaba en la puerta...
Juro que funcionaba (bueno, si ahora me dicen eso también como y duermo sin chistar).

Me siento identificado con Luis... sobre todo porque Daniela me hace acordar a mi hija mas grande: no solo por los planteos y la ingeniosa habilidad de un pibe de 4/5 años, sino por la facilidad con la que copian de sus madres la mística para hacernos pelota.

Anónimo dijo...

solo GRACIAS!!!!

Silvio Astier dijo...

Sentí que Luis estaba obligado a criar amorosamente a su verdugo.

somebody dijo...

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